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07/12/2005
Luis Posada Carriles, el otro Callan...

El presidente cubano retomó hace unos días la palabra mercenario, que sirve para nombrar, al menos en los países de habla española a todos aquellos que por encargo se dedican a realizar, todo tipo de actos vandálicos, repudiados por la humanidad.
Digamos que los conozco muy bien. En África entre el año de 1975-76, lidié con este tipo de empleado a sueldo; allí en la tierra de Agustino Neto, estuvo Costa Georgiu, alias Callan, ingles nacido en Chipre y sus hombres, que por unas pocas monedas fueron capaces de masacrar aldeas completas por el solo motivo de ser simpatizantes del Movimiento Popular de Liberación de Angola y diría que no-solo por eso, sino más que por eso, por el dinero que los regímenes de Mobuto en Zaire y del Apartheid de África del Sur recibían por la encomienda de eliminar todo vestigio revolucionario en el continente más rico y más sufrido del planeta.
Fue tal sus descaro que cuando el compañero Raíl Valdés Vivó, hoy rector de la Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba, le pregunta que habría hecho si el MPLA le hubiese pagado 300 libras esterlinas por semana, le replicó: “Pasarme al MPLA”.
Lo mismo sucedió con idéntica pregunta al también mercenario británico Colyn Clifford Evans, quien contestó a Valdés Vivó contra otra pregunta: “¿Quién va a rechazar una mejor paga?
Así mismo contestó el norteamericano Danny Gearhart, al interrogarlo si por doble salario estaba dispuesto a dejar el Frente Nacional de Liberación de Angola, del cuñado se Mobuto, Holden Roberto, a lo que dijo: “Of course, sir”.
Al final, a la hora de la verdad, los valientes soldados de fortuna, enfrentaron el peloteen de fusilamiento por sus crímenes de lesa humanidad, como lo que realmente fueron, unos miserables, como en definitiva lo son todos los que matan por dinero.
Así esta sucediendo ahora, a Posada Carriles, no saben como nombrarlo, al menos en Miami: luchador por la libertad; el guerrero, líder anticastrista, etcétera, etcétera.
Me acabo de enterar que el gobierno de los Estados Unidos, el paladín de “ los derechos humanos y de la lucha contra el terrorismo ”, acaba de decir que no entregara a Luis Posada Carriles a la República Bolivariana de Venezuela, porque el expediente que solicita la extradición está incompleto. Que falta de respeto a las víctimas y los familiares de la víctimas de los cientos de actos terroristas que este señor, el Bambi a realizado en varias partes del mundo.
Es como se al Callan de mí historia inicial, capaz de matar a su pelotón integro por no querer seguir masacrando al pueblo angolano, el Tribunal Internacional que lo juzgó hubiese planteado falta de pruebas por parte de Angola, y hubiese sido exonerado de todos sus repudiables crímenes.
Es tanta la desfachatez del gobierno de los Estados Unidos, que desoyen al menos en apariencias, las pruebas que durante todos estos días les ha dado el presidente Fidel Castro, o las nuevas pruebas aportadas por la valiente periodista venezolana Alicia Herrera.
El Comandante en Jefe ha llamado a desenmascarar todas las trampas del imperio, destruirles ante la opinión pública internacional sus desvergonzados e irrespetuosos argumentos, los cuales son reflejo de lo enredados que están en sus propias mentiras.
Estoy seguro que el pueblo estadounidense, como ocurrió en los casos de la guerra de Viet Nam, la liberación de Angela David y del secuestro del niño Elián González, es el que decide, porque llegará el momento en que se de cuenta, como lo hizo en esos casos, de lo injusto que resulta el amparo que dan las autoridades de EE.UU. al más conocido criminal del continente.
Al pisotear los derechos humanos y despreciar las leyes y los tratados, la Casa Blanca está faltando a la verdad y al compromiso con el mundo de luchar contra el terrorismo, como expresará hace unas horas el líder de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Mucho me satisfizo las declaraciones de varios congresistas norteamericanos entre ellos José Serrano, partidario de no permitir que Posada Carriles permanezca en Estados Unidos. En el mejor de los casos, ha manifestado, debe entregarse a Venezuela.
O los de Cynthia McKinnie, quien ha sido extremadamente clara al criticar el doble rasero del Gobierno a la hora de considerar a los terroristas, y ha exigido la necesidad de predicar con el ejemplo en la lucha contra el terrorismo.
Costa Georgiu, alias Callan, murió como lo que fue en la Base de Gran Fanill, en Luanda en febrero de 1976, se resistió a la muerte, a la que él había provocado en cientos de africanos durante varios meses en que permaneció a las ordenes de Holden Roberto.
La historia de África esta llena de estos matones, recuérdese como los “gansos salvajes” del ex--_coronel británico Michael Hoare, ayudaron al asesinato del líder congoleño Patricio Lubumba.
Y como este mismo personaje y sus “gansos” dieron una imborrable lección de salvajismo, con el asesinato en masa al tomar Stanleyville, la Lídice africana.
A Luis Clemente Posada Carriles, Orlando Bosch, y toda su caterva de asesinos a sueldo morirán como Callan, ridículos y cobardes, pobres y olvidados. Pobres diablos, desde 1976 no han aprendido a definir la frase de Fidel: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”. La justicia llegará.
Miércoles, 07 de Diciembre de 2005 18:15 Autor: Lic. Alfonso Naranjo Rosabal Cubava. Cuba Va. Tema: Antiterrorismo Hay 3 comentarios.

