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Mis compañeros no están, ni olvidados ni muertos...Fidel

Soldado Victuro Acosta López

Soldado Victuro Acosta López

Victuro Acosta López,  nació en Manatí el 28 de diciembre de 1932 en la casa # 79 de la calle que lleva su nombre. Siendo aún pequeño sus padres se divorciaron y quedó con su madre. El padre fue a vivir a la colonia Picanes, donde trabajó como cortador de caña. Verónica, para poder subsistir y criar a Victuro y a su hermana menor lavaba ropas de obreros que venían a hacer la zafra en Manatí y hacía dulces que luego vendía en su casa. También se desempeñó como maestra particular, enseñando a niños, por los que cobraba un peso mensual. Tuvo Victuro tres hermanos: Flavia Benavides López, Rafael Benavides López y Petronila Acosta López; los dos primeros eran hijos de la madre en su primer matrimonio, mientras que Petronila, su hermana menor, era hija de Verónica y Pedro.

Victuro estudió en la escuela Pública No 6 de Manatí, siendo ayudado por su madre hasta alcanzar el cuarto grado. En su juventud no pudo encontrar un trabajo fijo, por lo que se dedicaba a la venta de frutas, viandas y pescado y, en ocasiones laboraba como ayudante de cocina. Le llamaban cariñosamente “Burilo” ya que ese nombre lo utilizaba con mucha frecuencia en su pregonar. También vendió folios y billetes, y fue en ese tiempo cuando se inició en la lucha contra la tiranía.

En 1957 participó en la zafra del café en Bueycito. Era aficionado al boxeo, deporte que llegó a practicar en algunas oportunidades. Nunca confesó a sus familiares su participación en la lucha revolucionaria, no obstante, su padre llegó a conocer de sus actividades y le ayudó en ocasiones a preparar acciones.

Incorporación a la lucha clandestina

Su incorporación a la lucha clandestina se produce el día 17 de diciembre de 1956 e inmediatamente empezó a trabajar en la venta de bonos y en la distribución de propaganda.

Quema del edificio de Vía y Obras de los ferrocarriles de San Joaquín – Manatí y en el intento de quema del puente del arroyo de Santa Cristina. Esta última acción no pudo consumarse debido a la pronta intervención del ejército.

Colocó una bandera y una ofrenda floral donde fuera asesinado Ángel Valerio Consuegra en el kilómetro 56 del terraplén al Puerto de Manatí.

Durante la huelga del 5 de agosto se mantuvo esperando tres días esperando órdenes en zonas cercanas al poblado de Manatí.

Levantamiento de los rieles de la vía del ferrocarril conocida por El Chivo.

En dos oportunidades subió a postes para interrumpir la comunicación telefónica.

Quema de caña de Picanes y de La Guinea Por sus méritos y su intransigencia revolucionaria, el 7 de diciembre lo hicieron jefe de una escuadra de 7 hombres.

El 9 de mayo de 1958 se incorporó a la lucha armada. Resultó herido en un combate en la zona de Mir cuando luchaba contra la tropa comandada por el asesino Sosa Blanco. Fue trasladado a Victoria de Las Tunas para ser curado y una vez restablecido de sus heridas fue enviado a la Sierra Maestra siendo perseguido de cerca por los asesinos del teniente Santana. Hasta el momento de subir al macizo montañoso estuvo bajo las órdenes del capitán Lara.

Muerte

Desde las primeras horas de la mañana del día 19 de julio, dice el Comandante en Jefe Fidel Castro en su libro “La Victoria Estratégica”:... el ametrallamiento   y bombardeo sobre la zona de Purialón fue muy intenso. Pero nuestros combatientes no se dejaron impresionar y mantuvieron sus posiciones. Cerca del mediodía, poco antes del comienzo del combate, una bomba de 500 libras estalló junto a la trinchera donde se encintraban los combatientes Victuro Acosta, El Bayamés, y Francisco Luna, en la retaguardia de las posiciones del capitán Andrés Cuevas, y les causó instantáneamente la muerte. Entraba en su fase final la Batalla del Jigüe y perdía la vida en combate este hijo insigne del pueblo de Manatí, en la actual provincia de Las Tunas

 

 

 

 

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